viernes, 13 de junio de 2008

Cronicas de una estudiante apasionada *

Porque encontre y me paralize.
Porque quiero volver.
Porque Julia, aun me espera.
Porque pertenezco.
Porque me apasiona, la pasion.
Lunes, 8 de octubre de 2007

Hoy empecé, las anheladas pasantias en el Moyano.
Baje del 100 y camine atemporalmente, en la estrecha calle que decora el Borda del lado derecho, el Moyano del lado izquierdo. Un paisaje, devastador, triste y que me genero un poco de palpitaciones.
Estaba ansiosa, de curiosidad. Tenía sed de conocimientos. Y también, miedo…claro que si, el miedo es lo primero que la locura produce, y a pesar de mi pasión por ella, soy humana y estoy empezando a conocerla, enserio, de cerca, mano a mano. Lo desconocido, siempre asusta.
Y así arranque, mi pasaje por el Moyano. Parecía tan lejano e ilusorio, que me produjo piel de gallina encontrarme parada en la puerta de aquel gigantesco hospital neuropsiquiatrico. Uno se siente grano de arena u hormiga, ante la enormidad imponente de aquel bloque de cemento que contiene tantas Almas en pena, tantas mujeres que parecieran, no forman parte del sistema.
Por mas que pongan paredes, muros o los apilen en depósitos, ellos seguirán existiendo.
Una mañana, cinco horas, que me parecieron infinitas, sobrecargada de conocimiento, de información, de dolor y de alegría. Un cóctel casi inexplicable, que las palabras no llegan a abarcar.
Por un lado, me quede con una sensación fresca y primaveral, por decirlo de alguna manera. Pensé que me iba a encontrar, con un hospicio viejo, oxidado y gris como el Borda, pero por suerte no fue "tan" así. El lugar es " hermoso" (que paradoja). No todo, pero si la mayor parte. Los pabellones están pintados uno de cada color.
Violeta, para terapia a largo plazo, amarillo corto plazo, blanco pabellón de emergencias y admisión. Todos equipados con camas nuevas, calefacción, etc. (Obra de Telerman, algo bueno hizo este pelado).
Después, los pabellones crónicos. Ahí es donde la sangre comienza a helarse.
Edificios antiguos, gigantes e interminables que le producen escalofrió a cualquier mortal. Altas paredes, impenetrables. El servicio de crónicos. Las pacientes más deterioradas, que hace 20, 30 y tal vez 40 años o mas que están allí. Y ese es su hogar, su lugar, su guarida. No hay otro lugar en este mundo, donde ellas puedan ir. No quieren siquiera pisar la calle, el afuera, el otro lado del muro. Esa es su casa, repiten, no pueden irse porque no existe otra cosa. El mundo de afuera es irreal, es inhabitable.
Hay 18 pabellones de pacientes crónicos. Las condiciones son bastante precarias. Y ellas, te miran, algunas lloran, otras simplemente "no están" y algunas gritan su dolor sin vergüenza. Actualmente, en total hay cerca de 1.000 pacientes todas mujeres. Llego a haber 3.400 y la idea es llegar a 500. (¿Utopía?)
Algunas duermen la siesta en el pasto, al sol. Otras gritan "Son todas unas locas, y usted es un psiquiatra hijo de puta, que se muera" y no deja de repetir que todas están locas, lo cual después de cinco minutos comienza a causarle risa a uno. No se bien si por compasión o por nervios. Cuando nosotros, un grupo de más de 20 estudiantes, pasamos cual personas observando "animales en un zoológico" nos dice: "Ustedes estudiantes de psicología, muy bien que los mataron, muy bien, hay que matarlos a todos, hijos de puta".
Bueno…la señora tendría sus motivos, para dirigirse de esta manera hacia los demás.
Los gatos nos siguen. Esta repleto, por todos lados hay gatos. Y son hermosos.
En una pared, escrito con tiza decía: "perdono al gato que se come la paloma". Me causo mucha ternura, y esboce una sonrisa. La inocencia y la lucidez, de perdonar a uno de aquellos gatos que por hambre, se ve que cazo una paloma y una interna quiso dejar una marca de aquel acontecimiento.
Con cosas de este estilo, uno se topa todo el tiempo. El Arte, es sobre todo un estado del Alma, ya lo creo.
Y sobre todo es una terapia magnifica, que genera unos resultados, sorprendentes.
En el servicio de rehabilitación, las pacientes borda y cosen, manteles y toallas para los hoteles, y obtienen un dinero a cambio, además de lo que significa realizar una tarea y otras cuestiones que hacen a la parte terapéutica, obviamente.
El parque es gigante, infinito, nunca se ve donde termina. Esta lleno de árboles, repleto.
El pasto es verde, y da esperanza. No se bien de que, pero el paisaje genera eso.
No imagino lo triste que será en invierno y con lluvia. Pero hoy era primavera y ellas disfrutaban del sol, del mate y de mirarnos a nosotros fijamente, como acusándonos de algo. A lo mejor, quien sabe, los animales en exhibición éramos nosotros.
La realidad de cada uno. Las realidades, la mente infinita y compleja.
Retomo la idea el coctel y digo esto, para resumir lo bueno y lo malo. La alegría que sentí al notar que el hospital esta en mejores condiciones de lo que me esperaba, que las internas dentro de todo están "bien" vestidas y se las notaba (a la gran mayoría) limpias y "tratadas". Por otro lado, es imposible no sentir un nudo en el pecho, un escalofrió constante. La locura asusta. La locura produce un miedo irracional e incalculable. Eso es una realidad, y no tenemos que esconderla, porque a todos nos pasa. Obviamente, eso no justifica el maltrato, ni la discriminación, ni la prescripción indiscriminada de psicofármacos. Una cosa, no tiene nada que ver con la otra. El punto de inflexión, es que algunos queremos dedicar la vida a eso. A sanar, a curar, a quitar la locura de la mente de las personas, de las pacientes.
Y hoy reafirme todo esto que soy, que estoy siendo y que hace años, quiero ser.
Hoy me sentí mas cerca que nunca de ser la licenciada, que seré. Y no lo digo por el titulo, no es eso lo que me interesa, si me interesa saber que esto me va a habilitar de alguna manera, que voy a estar capacitada para poder ayudar a esta gente, que tanto lo necesita.
Y me apasione profundamente, me emocione muchísimo al darme cuenta de todo lo que ya se, de todo lo que puedo hacer con esto "tan poco" o no, que ya tengo incorporado. Uno se siente vivo, se siente útil, completo. Creo que no hay nada más placentero y satisfactorio en la vida, que dedicarse a lo que uno ama.
Pasión es misión. Y mi misión, siempre fue clara: ayudar. Nunca tuve dudas sobre eso.
Ayudar en general y específicamente a las personas con padecimientos mentales, que es lo peor y lo más triste que puede pasarle a un ser humano.
Justamente, hoy dedicamos más de una hora a debatir esto. El lugar que ocupa la psicología, lo importante y lo complejo que es. Incluso, más que la medicina. Los médicos ven un paciente, y al ser algo somático, saben que es, es puntual, no es abstracto, hay estudios, estadísticas, niveles, operaciones, etc. Daría la impresión de que la cura es más inmediata e incluso más eficaz en muchos casos.
Nosotros no tenemos esas mismas posibilidades. En la mente todo es abstracto, los cuadros son interminables, las patologías comparten variedad de síntomas, las enfermedades se rozan y es muy difícil (al principio sobre todo) delimitar si se trata de una esquizofrenia o no, de que tipo de delirio, etc.
Y no hay tiempo. Los pacientes se acumulan, no es fácil y la responsabilidad es gigante. Tenemos en nuestras manos, la vida de una persona, la salud mental de un ser humano.
Me produce piel de gallina pensar eso. Pero me reconforta el alma, sentirme cada vez mas cerca de esto que amo, la mente, las patologías, la "locura" que tanto pánico provoca y de la cual, voy a tener que hacerme amiga, para entenderla, para externarla.
Hablando de amigas, hoy me paso algo hermoso. Algo con lo que toda la vida fantasie por decirlo asi.
Fantasie en mi propia persona (en momentos de crisis, cualquiera llega a hacerlo supongo) y fantasie justamente con encontrar esta situación en alguna futura paciente mía.
Sintéticamente, ocurrió que el psicólogo que nos acompañaba, nos comento que en el pabellón de terapias a largo plazo había hace años una escritora. Una mujer, que había entrado por una crisis de melancolía aguda, y finalmente término pasando varios años allí, hasta la actualidad. Tengo entendido que ya esta por cumplir 70 años. Esta dada de alta. Es una mujer súper lucida, sensible y tiene un talento artístico que sorprende a toda persona que la conoce. Pero ella, no quiere irse. Ese pabellón lila, que de afuera parece de cuento, es su hogar. El Moyano es su casa, el parque, su jardín, los gatos, seguramente sus mascotas.
Allí tiene amigas, tiene costumbres, tiene una vida que no quiere tener afuera. Además no tiene a nadie, como la gran mayoría de las pacientes. Y entonces…escribe. Se dedica a eso. Además de ser escritora, es profesora de piano y también pinta. Julia dice "llegue al Moyano quebrada de dolor, hoy es mi refugio".
Sin palabras.
Hoy le compre el libro que le editaron hace un tiempo "Crónica de una histérica".
Increíblemente hermoso, plasmado de dolor, de ausencias. Una Alfonsina Storni, una Alejandra Pizarnik.
Siempre supe que si alguna día conocía el Moyano, me iba a cruzar con este tipo de historia que iban a sensibilizar mi alma, dejando de lado todo conocimiento mental o patología alguna. Es decir, no lo compre solo por curiosidad o por intentar encontrar símbolos que denoten su patología. Eso es secundario, lo compre por otro tipo de cuestiones, que me parecen obvias y no hace falta que explique.
Estas cosas me tocan de cerca, y con lo de hoy, ya hay pruebas suficientes que siempre será así.
Identificación, agregaría Freud seguramente si leyera esta crónica.

En fin, redondeando, fue una experiencia increíble ¿Qué puedo decir?
Siento que no tengo palabras.
Y cuando digo increíble, lo digo a nivel personal, pero sobre todo a nivel profesional. Lo que uno aprende viendo un delirio materializado, viendo todo aquello que lee en los textos y uno cree que es exagerado o simplemente "ridiculo", es verdad. Juro que lo es.
Incluso muchas veces, esta realidad de los neuropsiquiatricos, superan cualquier caso de Freud o cualquier explicación seudodelirante de Lacan, créanme.
Es más cruel, dura y compleja, que cualquier texto.
Parece inabordable y hermética.
Pero no lo es…los que transitamos en esta carrera, sabemos que no lo es.
La locura. Lo cura, pense hoy. Que paradoja interesante, que justamente la locura, sea lo cura.


La soledad es un estado del espíritu, es individual.
Se intensifica mas cuando quienes nos rodean no participan de
nuestros intereses artísticos, intelectuales y afectivos;
entonces es pavorosa y desaliña cualquier conducta coherente.
Julia Pantotis, interna del Hospital Braulio Moyano.


N.P.S

4 comentarios:

Angie dijo...

que bien
xq no hay que olvidarse de esas cosas entre tanto resaltador resaltando, no? pero a veces cuesta men.
a mi me gusta resaltar la vida, y mi color preferido, es siempre el rosa

Ekmer Frudd dijo...

Me molesta cuando la gente comenta un post algo que tiene nada que ver con el tema en cuestion. Pero no se si a vos te molesta... Probemos
Por si no lees la respues a tu ultimo comnntario de mi coso, te la revoleo por este acá.

"Es tiempo existe!
Prueba de ello son esas letras que pones. Seria lindo desplazarnos en un medio atemporal y absoluto, pero conformemonos con esto, que es igual de dulce. Eso si, teoricamente mas complejo, y suceptible a todo tipo de engaños metafisicos. Pero que lindo se sienten."

Te molesto? espero que no, (aunque me gustaria que si)(realmente al revez)

christian dijo...

Ni idea como llegué acá, pero quedé fascinado con tu relato. Espero más, es bueno ver un poco de otra realidad. Gracias.

MATIAZ dijo...

HOLA!

Buscado la frase del fianld e la pelicula de GIA... llegua aca...

Lei lo que buscaba... y m aventure a leer uno mas... me gusto haber pasado por aca...

Es tarde... por eso solo t agrego a mis pagias favoritas y cuando tenga mas tiempo vere toda tu obra... Por ahora me ha gustado...

Besos!!

MATIX